


Ya tengo una bici que me ha prestado Brad para moverme por Nashville. Como buena ciudad yankie ir andando de un lado a otro te convierte automáticamente en alguien con un trastorno mental, así que, a falta de un coche que me haría sentir al 100% parte de la comunidad, me conformo con la bici.
La ciudad tiene muchos parques, un downtown con rascacielos (donde esta el museo del country y demás sitios turísticos), dos universidades (alrededor de las cuales se concentran las tiendas y los bares interesantes) y el resto son zonas residenciales y malls gigantescos.
Por las mañanas desayuno en Sam&Zoe's donde la especialidad son unos bagels riquísimos que hacen que mis arterias se pongan a temblar. Yummy. Trabajo un rato con Brad y luego me voy por ahí a conocer la ciudad. Ya me he leído uno de los libros que traía, porque lo más apetecible es tumbarse bajo el sol a leer en alguno de los numerosos parques.
Con las mezclas vamos muy rápido. Brad tiene bastantes ideas en cuanto a estructuras y además de meter tijera propone muchos arreglos. Dice que le gustan las canciones y que le parecen muy diferentes unas de otras, cuando uno de mis temores era que saliera un disco demasiado homogéneo... Me siento un poco tolai porque todo lo que me propone me encanta, no se si se supone que debería ser un poco mas critico.
La primera noche fuimos a la filmoteca local a ver un documental sobre Andre Williams, dentro de un ciclo de homeless en el cine, y ayer me acerque a los cines "mas grandes al sur del Mississipi" para ver la nueva película de los hermanos Cohen en una de las veintisiete salas del descomunal complejo.


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