


A la vuelta paré en Fat Mo's, una cochambrosa hamburguesería que hay en la octava avenida a la altura del barrio de Berry Hill (casi una autopista en la que es bastante difícil moverse en bici). Mo's hace unas hamburguesas flipantes que gotean grasa. Su nombre en realidad es el diminutivo (o la americanización de) Mohammed, ya que tanto él como su hijo nacieron en Iraq, y por alguna razón, han acabado en una ciudad como Nashville sirviendo hamburguesas a los jugadores de los Tennessee Titans, que son clientes asiduos del local.
Como no me entero muy bien de las conversiones para pasar libras a gramos (o lo que sea: millas a kilómetros o grados Fahrenheit a Celsius...), me pedí una hamburguesa de las que se piden los Titans. Un día es un día: doble filete (16 libras), extra de queso, jalapeños, champiñones y cebolla. Mientras hacía equilibrios de camino al estudio, me imaginaba el susto que se podía pegar Brad Jones si me encuentra al día siguiente tirado en el suelo de un estudio de Nashville tras haber sufrido una sobredosis de carne de vacuno. La noche fue dura, pero sobreviví.


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