Me había reservado mi último día en Nashville para hacer una incursión en el downtown y ver todo lo típico de la ciudad: el Country & Western Museum, los bares de la calle Broadway, las tiendas de guitarras vintage, etc. Era el paseo más largo en bici, casi cuarenta minutos ida y otros tantos de vuelta, y llevaba un super mapa con todas las indicaciones que había preparado Brad para que no me perdiera nada de nada. Pero cuando llevaba solo un rato pedaleando, se partió la pieza que articula el único freno que funcionaba de la bicicleta y tuve que abortar la misión. Así que vuelvo de Nashville sin póster de Hatch de recuerdo y sin las fotos turísticas de rigor.

Por la noche, Brad y su mujer me sacaron a cenar y a ver grupos en los Honky Tonk para celebrar que hemos acabado las mezclas. Comimos en un restaurante Tex Mex muy autentico en East Nashville, lo que hasta hace unos pocos años era un ghetto conflictivo y ahora se esta convirtiendo en la nueva zona cool de la ciudad. Para continuar con mi dieta ultra carnívora me zampé unas quesadillas de ternera buenísimas. Luego cruzamos el rió y estuvimos tomando cervezas por toda la zona que no pude visitar por la mañana, cada local con su banda tocando música en directo. En el último que entramos estaba actuando Hank Williams III y Brad me explico que hay bastantes grupos más o menos grandes que de vez en cuando van a los Honkey Tonks para probar nuevo repertorio en directo antes de irse de gira. Moló mil.

A falta de la masterización, que se hará en unos meses, el disco ya esta acabado y me lo llevo en la mochila de vuelta a casa. Creo que ha quedado muy chulo y que ha merecido la pena venir para acá para trabajar en las mezclas con Brad. Al final ha quedado bastante variado y más animado de lo que me esperaba, con varias canciones con punch.
Con tristeza, preparo el viaje de vuelta (tratando de colocar tantos discos en la maleta) que será una buena paliza ya que hago escala varias horas en Philadelphia...